La palabra API es un acrónimo de Application Programming Interfaces, que significa interfaz de programación de aplicaciones en español. Son un conjunto de definiciones y protocolos utilizados para desarrollar e implementar sistemas de aplicaciones, que permiten la comunicación entre dos aplicaciones de software.
Un ejemplo de esto pudiera ser la aplicación de clima de tu teléfono, que está conectada con una API del instituto de meteorología de tu país y “habla” con este para mostrarte las actualizaciones meteorológicas diarias. Y así es utilizada en muchos más ámbitos.
¿Cómo puedo implementar una API?
Entender qué información está disponible y cómo se puede acceder a ella es fundamental para comprender el valor de una API en particular.
Esto incluye identificar un proceso que necesitas simplificar o un aspecto de tu programa que crees que puede mejorarse a partir del desarrollo de la misma. Algunos aspectos que debes considerar incluyen:
- La información de la interfaz
- El método para hacerlo
- Los términos de servicio
Luego de eso deberás, por ejemplo, añadir la URL de la API al backend de tu sitio web para que esta pueda devolverte la información deseada al frontend de tu sitio web sin problemas.
Tipos de API
Existen muchos tipos de API que dependen de características como política de uso o el caso de su uso, ya sean de datos, remotas, entre otras. Pero, podemos decir que existen al menos cuatro tipos en los que podrás apoyarte para el desarrollo de tus softwares.
API’s públicas o abiertas
Este tipo de API’s están disponibles para su uso sin muchas restricciones, inclusive algunas son totalmente accesibles. Esto permite que desarrolladores y otros usuarios puedan disfrutar y familiarizarse con ellas en proyectos.
API’s privadas o internas
Generalmente se emplean para el desarrollo interno de una empresa, buscando mejorar los sistemas internos, como la productividad y reutilización de servicios. Estas están ocultas para personas externas y usarlas puede traer consecuencias legales.
API’s de aliados comerciales
Son muy parecidas a las privadas, pero son expuestas entre aliados comerciales para buscar un bien común. Al no estar disponible para todos, se necesitan permisos especiales si se desean usar.
API’s compuestas
Estas permiten utilizar distintos datos, dándole acceso a los desarrolladores a varias terminales. Su uso es variado y depende del desarrollador y la privacidad que este tenga con la API.
¿Por qué deberías usar una API?
Las API’s son capaces de entregar diversos beneficios sustentados en un uso correcto. Como puede ser una mayor flexibilidad al momento de transferir información o también crear experiencia personalizadas para los usuarios; adaptando protocolos, comandos y funciones según se necesite.
Además, son altamente eficaces para distribuir de forma eficiente información en distintos canales. Gracias a esto, es posible llegar a distintas audiencias de la forma correcta.
Por si fuera poco adquirir o desarrollar una API permite mayor accesibilidad para cierto rubro de negocios. Si tu propuesta incluye un software, o app escalable, seguramente la implementación de esta interfaz puede hacer la diferencia en cuanto al potencial de alcance.
Y tú, ¿Usarías una API para tu negocio o servicio?
