En un movimiento que sacude el tablero del delivery global, la empresa estadounidense DoorDash ha confirmado la adquisición de su rival británica Deliveroo por cerca de 3.900 millones de dólares (2.900 millones de libras). Con esta operación, se consolida un nuevo titán del reparto a domicilio, con presencia en más de 40 países y una cartera combinada de aproximadamente 50 millones de usuarios activos mensuales.
Un acuerdo que cambia las reglas del juego
DoorDash, con sede en San Francisco, ofreció 180 peniques en efectivo por acción, lo que representa una prima del 44% respecto al cierre del 4 de abril, cuando surgieron los primeros rumores de la transacción. El Comité Independiente de Deliveroo, presidido por Claudia Arney, recomendó por unanimidad la aceptación de la oferta, subrayando que esta fusión representa un paso estratégico beneficioso para accionistas, repartidores, comercios y consumidores.
Con esta compra, DoorDash busca fortalecer su presencia en Europa, un mercado clave donde todavía enfrentaba desafíos para posicionarse frente a competidores como Just Eat y Uber Eats. Deliveroo, cuyo mercado más fuerte es el Reino Unido e Irlanda, aportará además operaciones en países como Francia, Italia, Bélgica, Emiratos Árabes Unidos y Singapur.
Dos trayectorias paralelas que se encuentran
Ambas compañías fueron fundadas en 2013, una coincidencia que subraya su recorrido compartido en la evolución del comercio local. Deliveroo, creada por Will Shu y Greg Orlowski, emergió como una de las marcas más visibles del auge del delivery durante la pandemia. No obstante, su desempeño en bolsa ha sido volátil desde su debut en 2021, cuando sus acciones cayeron un 25% en su primer día de cotización.
DoorDash, por su parte, ha ido escalando con paso firme, consolidándose como líder en Estados Unidos y expandiendo su alcance a través de adquisiciones estratégicas como la de la finlandesa Wolt en 2022 por 7.000 millones de euros.
En 2024, el volumen de pedidos combinado entre ambas compañías alcanzó los 90.000 millones de dólares, marcando una clara tendencia hacia la consolidación de gigantes tecnológicos en el rubro logístico.
Tendencia global: fusiones para sobrevivir
La compra de Deliveroo por parte de DoorDash no es un caso aislado. En febrero de 2025, el fondo neerlandés Prosus adquirió Just Eat Takeaway por 4.100 millones de euros, en una maniobra que también apunta a excluir a la firma del parqué y rediseñar su estructura interna. Estos movimientos reflejan una tendencia clara: en un sector de bajos márgenes y fuerte competencia, escalar o fusionarse es, en muchos casos, la única vía para sostener la rentabilidad.
La integración entre DoorDash y Deliveroo promete mejorar la eficiencia logística, ampliar inversiones en inteligencia artificial y fortalecer la cadena de valor para comercios, repartidores y usuarios. Se espera que la operación quede formalmente cerrada durante el cuarto trimestre de 2025, tras la aprobación de los accionistas.
Reconfiguración global: ¿cómo impacta en América Latina?
Aunque la operación no incluye una presencia directa en muchos países latinoamericanos, el caso mexicano ofrece una pista clara del impacto potencial. En México, DoorDash opera mediante su filial Wolt, que compite con aplicaciones como Rappi, Uber Eats y Didi Food. La llegada de una DoorDash fortalecida podría implicar un reimpulso de sus operaciones en la región, especialmente en ciudades grandes como Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, donde la demanda de servicios de entrega sigue creciendo.
En este sentido, vale la pena recordar el caso de la propia Deliveroo en España. La empresa desembarcó en 2015 durante el boom del delivery, pero terminó saliendo del país en 2021 ante la presión de nuevas normativas como la “Ley Rider”, que exigía la contratación laboral de los repartidores. Si bien Deliveroo no logró adaptarse a estos cambios, DoorDash —con su experiencia y mayor músculo financiero— podría tener mayor capacidad para sortear regulaciones similares en América Latina.
¿Un nuevo capítulo para el delivery?
La compra también llega en un momento clave para el sector, que enfrenta una dura competencia, altos costos operativos y presión por mejorar las condiciones laborales de los repartidores. Analistas destacan que la escala combinada permitirá a DoorDash y Deliveroo invertir en tecnología, logística y propuestas de valor diferenciadas que podrían traducirse en servicios más eficientes para el usuario y condiciones más sostenibles para los trabajadores.
El CEO de DoorDash, Tony Xu, enfatizó que esta unión “nos permitirá brindar herramientas y tecnología a más negocios locales para que prosperen”. Por su parte, Will Shu, fundador de Deliveroo, celebró el acuerdo como “el inicio de una nueva etapa transformadora”.
Lo que viene
La transacción aún requiere la aprobación del 75% de los accionistas de Deliveroo y se espera que se complete en el cuarto trimestre de 2025. No se anticipan obstáculos regulatorios significativos, dado que ambas compañías tienen operaciones geográficamente complementarias.
En una industria marcada por la disrupción constante, la fusión DoorDash–Deliveroo marca un punto de inflexión: una apuesta por la escala, la eficiencia operativa y la expansión internacional en un mercado que ya no perdona a los actores débiles.
¿Será esta consolidación el modelo a seguir en América Latina, donde aún reina una intensa competencia entre plataformas? La evolución del mercado mexicano —y potencialmente colombiano, limeño o argentino— será clave para entender cómo se adapta esta nueva era del delivery a los desafíos regionales.
